Anti-American Graffiti:
15 años de Donuts de J Dilla.
Por Ernesto Acosta Sandoval @erniedoesvinyl
A J Dilla le diagnosticaron PTT, una rara e incurable enfermedad de la sangre, y lupus en 2002. Eso no le impidió seguir trabajando los siguientes años. Durante una de sus largas estancias en el hospital, y armado con un pequeño sampler Boss y una tornamesa de 45 rpm, empezó a trabajar en el que sería su segundo álbum, y, a la postre, el último que lanzaría en vida. Sin embargo, Donuts no es un álbum trágico ni nada por el estilo. En ningún momento transpira el momento difícil por el que el DJ estaba pasando. Vamos, el título es, en parte, por su golosina favorita.
Donuts está compuesto por 31 tracks (la edad de Dilla al momento de trabajar en él) de entre uno y dos minutos, a veces menos. No hay vocales, salvo las que ocasionalmente samplea, que van desde Shuggie Otis hasta Frank Zappa, pasando por los Beastie Boys y James Brown. La experiencia es comparable a estar cambiando una estación de radio o internarse en la mente de su creador y explorar la manera en la que percibía la música. El álbum empieza con “Outro” y termina con “Intro” y ambas canciones se conectan, creando un loop infinito, haciendo la referencia explícita a su título. Lo que J Dilla hace en Donuts es continuar el legado de miles de DJs antes que él y, al mismo tiempo, darle nuevos bríos, copiando y pegando cosas que, en un principio, no tendrían por qué o cómo sonar bien juntas. Es como un rompecabezas que no encaja cuando lo estás intentando armar, pero una vez que usaste todas las piezas y das un paso atrás ves algo que, de algún modo, funciona. Donuts es el flow que se forma paso a paso, sampleo a sampleo. Es el todo y también es sus partes, pero ese acercamiento requiere un poco más de paciencia.
Donuts fue lanzado el día que J Dilla cumplía 32 años, después de un estira y afloja de algunos meses con la disquera, que, para sorpresa de absolutamente nadie, no le veía valor comercial. Siempre tan ciegos. Tres días después, el DJ y productor murió en su casa. El impacto que el álbum causó en medios afines y no tanto al Hip-Hop, sin embargo, no se ha dejado de sentir. Muchos DJs, MCs y productores han tomado fragmentos de aquí para sus propios proyectos. O sea, el sampleo del sampleo, lo cual, por sí mismo ya es digno de un estudio aun más profundo. J Dilla, si es que existe el más allá, seguro sonríe de oreja a oreja, como aparece en la portada original.