Girls @ Vive Cuervo Salón

February 26, 2012

Girls

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Torreblanca
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Por: Luis Arce (@lsfarce) /// Fotos:BigIdeas (OzCorp)

La imperfección de Girls es fundamentalmente lo que devuelve estos temas a la tierra: cuatro acordes, melodías sencillas, arreglos aún más sencillos, y lamentablemente un sonido mal ecualizado componen algunos de los elementos encargados de legitimar la obra de un hombre, que como cualquier otro, sólo está buscando resguardar esa serenidad. Figura sedada. Su tranquilidad lo hace destacar. Al final no es sabido si él ha logrado regocijarse en un silencio apacible, o si esta exposición abierta de su persona, por imperfecta que sea, ha pasado la noche entera tratando de explicarse.

Tuve la oportunidad de charlar con Christopher Owens durante el año pasado, cuando Father, Son, Holy Ghost arribó al mercado. Fue tajante: compone canciones todo el tiempo, es su manera de entrar y salir del mundo, de compartir, no exactamente emociones o sentimientos, sino cierta espiritualidad, un entendimiento mucho más cercano a la fe que a la arquitectura, distante y proclive a la indeterminación, básicamente una creencia.

Owens existe tras una ciega fe en la música. Convive todo el tiempo con un lirismo desencantado y una guitarra. Sufre constantes arrebatos de nostalgia cada que el universo le recuerda la fragilidad con la cual una persona o una canción se construyen. Y probablemente, al encontrarse despojado de estas herramientas hubiese encontrado un refugio sustancial para su vida en ámbitos tan humanos como el suicidio, la locura, o cotidiana ansiedad de las personas.

Es una ilusión su paganismo. Es una ilusión que ese sentimiento existencial no sea compartido. Es una ilusión aún más certera creer que todo esto lo hace únicamente por entrar dentro de una tendencia musical con un tratamiento pegajoso y austero de las melodías, incapaz de conducir a otra cosa, excepto la vivificación del hype o lo trendy. No. Christopher Owens es un creyente, y la forma que su música adopta cuando es montada reconstruye esa fe, la desahoga y llena de una sensación de equilibrio y belleza dignificante. Incluso hay flores sobre el escenario, ornamento tan sencillo como ideal para el espectáculo que se presenta. “Alex”, “Laura”, “Love Like a River”, “Magic” canciones que surgen a partir de los tonos más alegres y razonables de la esperanza.

Es extraño, Girls no es una banda que desprenda gran energía en vivo, más bien parece que se suministran a ella, que su verdadera vitalidad reside en una sosegada empresa por dispensar cualquier parcela de su imaginario con delicada espontaneidad dentro de una tajante comunión musical: Owens coloca las piezas sobre la mesa, mientras el grupo emprende la marcha por darles un orden relativamente inteligible. Esa es su forma, esa su más agradable virtud. Girls permite a la gente adentrarse en la versión arrebatada y directa de cada canción, “Honey Bunny” se escucha una alegre comunión vocal entre público y artista; claro, es el agradable sencillo que todos conocemos, pero ahora parece un arrebatado canto de ingenuidad emocional, ingenuidad que por lo visto, le compete a gran parte de las personas dentro del recinto. “Hellhole Ratrace” implicó otro de los grandes momentos del concierto, como un canto redentor creó una lánguida atmósfera, prolongada en cada garganta que decidió formar parte del coro. Aquí también se conserva la armonía, se resguarda el ánimo y se confeccionan sentimentalismos, declaraciones amorosas, llanto o simple necesidad por desgarrar la garganta pensando que las palabras de Owens, con todo y su abrumadora sencillez, contienen un significado discretamente humano. Ese instante donde ser razonable no sirve absolutamente de nada, it’s ma-a-a-gic. Precisamente por eso Girls sobrepasó la limitaciones del escenario, precisamente por eso el público logró –a pesar de una comunicación verbal prácticamente nula- comprometerse intensamente con la banda, precisamente por eso, abrieron los brazos durante el final de concierto en búsqueda de las flores que la banda lanzaba.

Las canciones de Owens existen con la misma intención: obsequiar un grato recuerdo, una sucesión de sensaciones bellamente cultivadas. Había otro tipo de flores, las pequeñas, las que todavía son botones. Canciones que posiblemente no han sido siquiera pensadas. Canciones, obsequios, posibles frutos de ingenuidad. Flores por florecer. Canciones, que no por estar vivas, por estar llenas de color, habrán de marchitarse. De esas, estaremos al tanto.

Post escrito por: Luis Arce

2 thoughts on “Girls @ Vive Cuervo Salón

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