Por José Pacheco Lomelín @Fonz131 /// Fotos: BigIdeas (OzCorp)
El pasado viernes 21 de marzo, uno de los guitarristas de la aclamada banda The Strokes, regresó a nuestro país para presentarse en El Plaza Condesa con su proyecto solista.
A las 20:15 h. el encargado de abrir el concierto fue Rey Pila, quien dio inicio a su actuación, con un aforo de aproximadamente un 30% de su capacidad, y aun así su música prendió y puso a bailar a la mayoría de los asistentes.
La banda tocó temas como “Blast”, “Lost Art of Crashing Cars” y su primer sencillo: “No longer fun”. El acto duró aproximadamente 30 minutos para darle la bienvenida al acto principal Albert Hammond Jr.
A las 21:15 horas, y ya con el lugar con mucha más gente, Albert salió al escenario para darle inicio a su presentación con “Lisa”.
Algo que llamó mucho la atención fue la gran actuación de uno de los guitarristas de la banda, aunque se pudo observar como en algunos momentos el otro guitarrista se desfasaba un poco perdiendo los tiempos y una que otra nota.
Se oyeron canciones como “Holiday”, “Carnal Cruise” y “Victory at Monterey”, la cual fue una de las más coreadas y que más prendió al público. Conforme transcurría el concierto, se pudo notar la gran afluencia de fans devotos de su música, los cuales se desvivían por cada una de las canciones, hasta que llegó uno de los momentos más eufóricos de la noche, en cuanto sonaron las primeras notas de “St. Justice”, la gente se volvió eufórica e hizo de la pista una fiesta compartida. Se pudo observar como entre las primeras filas se empezaron a armar algunos “slams” y entre empujones y brincos, el público mexicano demostró que sabe apreciar un buen concierto.
Como dicen: “Después de la tormenta viene la calma”, los integrantes de la banda, dejaron el escenario para que pudiéramos oír la parte “acústica” del concierto, en donde Albert solo con su guitarra, tocó los temas de “Blue Skies” y “Call The Ambulance” despidiéndose muy agradecido.
Se interpretó una última canción: “The Boss Americana”, que en mi opinión no es una canción para cerrar el concierto, y aunque no estuvo mal, fue algo muy rápido y sin mucho sabor.
Sin lugar a dudas fue un buen concierto, aunque se sintió como todo el público estaba esperando que durara un poco más y que estuvieron esperando canciones que nunca llegaron.
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